En otoño las hojas pierden su color lentamente hasta el inevitable final y luego, en un segundo, simplemente caen.
Las flores gestan su maduración de a poco y luego, en un segundo, simplemente florecen.
Un volcán que permanece muchos años dormido con llamas en su interior de un momento a otro, simplemente, erupciona.
A veces, pasamos mucho tiempo sintiendo que nos marchitamos, que no funciona nada o que simplemente no podemos escapar del entorno tóxico que nos oprime y, en un segundo, simplemente, dejamos ir todo.
...y qué doloroso, pero qué necesario.
Lo importante es recordar que a pesar de las dudas, el arduo esfuerzo y los sacrificios, de un momento a otro, el éxito llega.