Si mis palabras tuvieran vida propia, te dirían sin reservas y en ebullición, los deseos incesantes de este corazón mío.
Si este corazón mío tuviera vida propia, se desbocaría en un mar de besos y caricias desesperadas que te dejarían sin respiración.
Si mi respiración tuviera vida propia en todo momento, delataría el llanto oprimido que mis ojos se esfuerzan por ocultar.
Si mis ojos tuvieran vida propia, caerían derretidos en el frenesí de mirarte a cada instante siendo todo lo que sé que eres pero te niegas a creer.
Si tan sólo creer fuese igual a crear, crearía un mundo sólo para nosotros donde todo sea más sencillo, o mejor, uno para mí. Donde el amor fuese simple, cercano, sano, intenso, completo, consciente, puro, inocente, leal y sólo mío.
Si quizás, el amor de otro fuese suficiente para curarlo a uno... o el amor de uno suficiente para curar a otro, los amantes como yo viviríamos en un mundo más sencillo, pues nuestro amor sería suficiente para todos. Pero no.
Si tal vez, te vieras desde mi mundo, mis ojos, mi alma... desde mi amor, sabrías todo lo que duele verte consumido por la niebla que creas en tu mente.
Si tan solo supieras todo lo que florece en mi cuando te acercas, posiblemente saldrías huyendo y lo entiendo; yo también me asustaría si viera flores nacer de las cenizas.
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