jueves, 4 de junio de 2026

Cara DesConocida

Vagando sin rumbo en el velo digital
Millones de caras navegan frente a mi
Desde un perrito que ladra al compás 
Hasta la niña que hace piruetas, feliz.

Nuevas conexiones que renuevan la vida.
Ojos amigables que regalan amor
El espíritu vivo de los que suben la cima
La egoteca de aquellos que causan furor

Intempestivo y extraño un rostro aparece
Evocando emociones raras, complejas.
Breves segundos que se alargan perennes
El ceño fruncido que predice la queja.

¿Cuándo deja de doler el dolor?
¿A donde va el rostro que era familiar?
¿Por qué punza haberlo olvidado?
¿Por qué cala volver a recordar?

Conceptos básicos del colegio:
Olvidar y recordar son antónimos
Pero la escuela de la vida es implacable
Porque ambos se sienten como sinónimos

Ya no se si olvido o recuerdo 
Si me obligo o me permito
No sé si ignoro o entiendo
Si me libero o me limito

Sigo manejando los hilos
De esta impía tormenta
Y naufrago en el refugio tibio
De la amistad que escucha atenta










jueves, 14 de mayo de 2026

Ciencias Naturales

Hace días recordaba una clase de ciencias naturales donde mi profe Teresa nos hablaba de la erosión y de cómo se formaba la arena. Pensaba que la naturaleza erosiona la Tierra, las piedras, los cuarzos y todo aquello de lo cual se forma la arena. 

Fue un pensamiento que me invadió en medio de las atribulaciones de mi vida actual. Pensaba cómo la vida nos transforma, así como la naturaleza desgasta los elementos que viven en ella. Quizás vivir es desgastarse, adaptarse y pulirse lentamente, como las piedras del mar. 

Cuando vas al mar ves piedras muy grandes. Te vas acercando y luego ves piedras medianas, y luego piedras más pequeñas, cada vez más redondeadas y lisas. Se moldean al moverse con los cambios de marea, con los golpes de las olas. 

Es tan simple si uno lo piensa: cómo la vida nos moldea, al igual que los elementos de la naturaleza se moldean de acuerdo al ambiente que los rodea. Y cómo nosotros nos moldeamos de acuerdo a las vivencias.

Siento que estoy pasando por un cambio evolutivo bastante grande pero al mismo tiempo bastante simple, como la naturaleza. He sido transformada por la vida que me ha tocado. Muchos dirán: "Todos se transforman con la vida, Yoanna". Y la realidad es que, claro, uno pensaría eso, pero realmente no ocurre así.

Hay personas que, a pesar de todas las cosas que les ocurren, eligen repetir los patrones y eligen quedarse igual, lo cual me parece tan complicado. En cambio, para mí este proceso de vida ha sido profundamente transformador, especialmente desde hace dos años hasta ahora. 

Hace poco me di cuenta que este proceso debió haber sido más natural y mucho menos sufrido porque insistía en conservar patrones y conductas que lo hacían todo más complejo. En lugar de simplificar como la naturaleza y permitirme ser "esculpida" por el diario vivir.

También depende de uno decidir si este cambio físico, emocional, mental y anímico lo encausa hacia cosas que sean fructíferas o lo corroe al punto de la autodestrucción. No todos cambian para bien.

Entendí que las cosas que nos tienen que pasar no son cosas que "nos tienen que pasar". Son solo cosas que pasan; es la vida misma, y la adaptación depende enteramente de nosotros. Esta adaptación no pasa por un cambio pachamámico gigante, ni por un oráculo al cual le vamos a consultar, ni por activar el tercer ojo o algo místico muy profundo y complejo. 

Pasa simplemente por ver, con los ojos que ya tenemos, lo que ocurre a nuestro alrededor. Es tomar cada decisión de acuerdo a lo más sano, lo más humano y lo más coherente de acuerdo a las situaciones. 

No me considero una persona perfecta ni completamente sana, pero sí me considero una persona muy humana, e irremediablemente esto provoca que viva las cosas de manera muy intensa y profunda, lo cual ciertamente puede causarme dolor, sin embargo también me regala la paz de saber que mi naturaleza bondadosa prevalece, y que aunque no sea mi trabajo transformar el mal, intento siempre buscar lo bello, lo humano y lo compasivo. 

Sigo manejando los hilos.

jueves, 5 de marzo de 2026

Luna llena

Gélida mente
Corazón abrasador
Decisiones inconscientes
Anhelo delator

Rutina protestante 
Furia, ardor.
Maraña gigante 
Karma? Amor?

Disciplina constante 
Espíritu indomable 
Crecimiento apabullante 
Alma inestable 

Terrible pesadilla
Miedo, dolor
Antifaz maravilla
Lealtad? Pudor?

Meditar incesante 
Grieta honda
Herencia aplastante
Muñeca rota

Hiriente recuerdo 
Luto, desamor
Infinito lamento
Forma? Color?

Tormenta impía 
Sequía eterna
Corriente limpia
Inolvidable pena 

Fé renovada
Paciente, dispuesta
Vida truncada
Nueva respuesta.





domingo, 1 de marzo de 2026

33

Torrenciales pensamientos perturban la vigilia tortuosa.
Rostros se mezclan y retumban dentro de una pesadilla macabra.

Si llegar a la meta es inherente al tormento,
¿Podría el camino ser intrínseco a la calma?

Los puntos suspensivos opacan el paisaje.
La odisea del viaje pesa.

El síndrome que suntuoso acecha a la presa,
mientras la rutina descansa en la pastura.

La búsqueda incesante que entorpece el juicio.
El despertar que cala hondo.

Sigo manejando los hilos.






Cara DesConocida

Vagando sin rumbo en el velo digital Millones de caras navegan frente a mi Desde un perrito que ladra al compás  Hasta la niña que hace piru...