Sin saber que pensar y sin ideas claras para describir este momento en mi vida regreso.
Regreso con el mismo teclado amoratado de historias y de sueños frustrados, el mismo que con elocuencia relata las crónicas de una mujer fuerte, amante de la vida y de las cosas que valen la pena, ese mismo teclado que con valor soportó la tensión de los momentos difíciles, el que demostró tanto amor.
Palabras faltan y a la vez sobran. Sentimientos contenidos se desbordan.
Me gustaría tener más valor para enfrentar las cosas como es debido y poder al fin pasar la página pero aún me sigue costando, supongo que sigo siendo esa niña temerosa que no lograba entender el porqué de las cosas o simplemente "¿por qué a mí?" Una niña que, resignada, llegó simplemente a querer ser capaz de fabricar una sonrisa para ver que no todo estaba perdido, creer que todo cambiaría con un par de oraciones o ponerse una capa y volar para salvar su propio mundo.
Lo cierto es que el tiempo dejó a esa niña en el pasado mientras el destino me dio otras herramientas para drenar lo que llevo dentro. Como este pequeño rincón, un lugar lleno de tanta paz, que en medio de tantas pesadillas no entiendo por qué no lo frecuento más a menudo, quizás por el hecho de saber que conseguir esa paz requiere revivir todos mis monstruos para poder dejarlos ir, llevándome de nuevo a los temores de la niñez.
La cosas cambian, crecí y por las buenas o malas aprendí. He regalado sonrisas, lágrimas e historias a quien se las han merecido, dejé ir a aquellos de los cuales no pude aprender nada más. He decidido vivir un día a la vez, apreciar cada cosa a mi alrededor, dar amor mientras pueda y permitirme recibirlo de quien provenga. Ser cada día más transparente y dar por concluidos los recuerdos que hacen daño ya que por las malas me tocó entender que, aunque cueste, pasar la página es increíblemente necesario pues el peso de los "si yo hubiese..." es insostenible.
No se trata de un fin ni de un comienzo, se trata de un camino que he decidido probar. Pasar la página no significa arrancar la hoja. Entre libros, está bien visto ser gordo.
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