Un amor así merecía una despedida memorable, una mirada profunda, un beso infinito, una larga conversación tal vez.
Pero no.
A veces las cosas son como pueden ser, no hubo tiempo ni valentía para una mirada o un beso... sólo un dolor profundo en algún lugar que ninguno de los dos hubiese podido describir, un abrazo corto y una tarea por terminar.
Se fue cada quien por su lado con lo que quedó de sus corazones, sin excusas para verse otra vez.
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