jueves, 14 de mayo de 2026

Ciencias Naturales

Hace días recordaba una clase de ciencias naturales donde mi profe Teresa nos hablaba de la erosión y de cómo se formaba la arena. Pensaba que la naturaleza erosiona la Tierra, las piedras, los cuarzos y todo aquello de lo cual se forma la arena. 

Fue un pensamiento que me invadió en medio de las atribulaciones de mi vida actual. Pensaba cómo la vida nos transforma, así como la naturaleza desgasta los elementos que viven en ella. Quizás vivir es desgastarse, adaptarse y pulirse lentamente, como las piedras del mar. 

Cuando vas al mar ves piedras muy grandes. Te vas acercando y luego ves piedras medianas, y luego piedras más pequeñas, cada vez más redondeadas y lisas. Se moldean al moverse con los cambios de marea, con los golpes de las olas. 

Es tan simple si uno lo piensa: cómo la vida nos moldea, al igual que los elementos de la naturaleza se moldean de acuerdo al ambiente que los rodea. Y cómo nosotros nos moldeamos de acuerdo a las vivencias.

Siento que estoy pasando por un cambio evolutivo bastante grande pero al mismo tiempo bastante simple, como la naturaleza. He sido transformada por la vida que me ha tocado. Muchos dirán: "Todos se transforman con la vida, Yoanna". Y la realidad es que, claro, uno pensaría eso, pero realmente no ocurre así.

Hay personas que, a pesar de todas las cosas que les ocurren, eligen repetir los patrones y eligen quedarse igual, lo cual me parece tan complicado. En cambio, para mí este proceso de vida ha sido profundamente transformador, especialmente desde hace dos años hasta ahora. 

Hace poco me di cuenta que este proceso debió haber sido más natural y mucho menos sufrido porque insistía en conservar patrones y conductas que lo hacían todo más complejo. En lugar de simplificar como la naturaleza y permitirme ser "esculpida" por el diario vivir.

También depende de uno decidir si este cambio físico, emocional, mental y anímico lo encausa hacia cosas que sean fructíferas o lo corroe al punto de la autodestrucción. No todos cambian para bien.

Entendí que las cosas que nos tienen que pasar no son cosas que "nos tienen que pasar". Son solo cosas que pasan; es la vida misma, y la adaptación depende enteramente de nosotros. Esta adaptación no pasa por un cambio pachamámico gigante, ni por un oráculo al cual le vamos a consultar, ni por activar el tercer ojo o algo místico muy profundo y complejo. 

Pasa simplemente por ver, con los ojos que ya tenemos, lo que ocurre a nuestro alrededor. Es tomar cada decisión de acuerdo a lo más sano, lo más humano y lo más coherente de acuerdo a las situaciones. 

No me considero una persona perfecta ni completamente sana, pero sí me considero una persona muy humana, e irremediablemente esto provoca que viva las cosas de manera muy intensa y profunda, lo cual ciertamente puede causarme dolor, sin embargo también me regala la paz de saber que mi naturaleza bondadosa prevalece, y que aunque no sea mi trabajo transformar el mal, intento siempre buscar lo bello, lo humano y lo compasivo. 

Sigo manejando los hilos.

jueves, 5 de marzo de 2026

Luna llena

Gélida mente
Corazón abrasador
Decisiones inconscientes
Anhelo delator

Rutina protestante 
Furia, ardor.
Maraña gigante 
Karma? Amor?

Disciplina constante 
Espíritu indomable 
Crecimiento apabullante 
Alma inestable 

Terrible pesadilla
Miedo, dolor
Antifaz maravilla
Lealtad? Pudor?

Meditar incesante 
Grieta honda
Herencia aplastante
Muñeca rota

Hiriente recuerdo 
Luto, desamor
Infinito lamento
Forma? Color?

Tormenta impía 
Sequía eterna
Corriente limpia
Inolvidable pena 

Fé renovada
Paciente, dispuesta
Vida truncada
Nueva respuesta.





domingo, 1 de marzo de 2026

33

Torrenciales pensamientos perturban la vigilia tortuosa.
Rostros se mezclan y retumban dentro de una pesadilla macabra.

Si llegar a la meta es inherente al tormento,
¿Podría el camino ser intrínseco a la calma?

Los puntos suspensivos opacan el paisaje.
La odisea del viaje pesa.

El síndrome que suntuoso acecha a la presa,
mientras la rutina descansa en la pastura.

La búsqueda incesante que entorpece el juicio.
El despertar que cala hondo.

Sigo manejando los hilos.






miércoles, 15 de febrero de 2023

Ambos, ninguno.

Dos comunes

Algo singular

Historias viciadas

Esbozo de paz


En la penumbra

Tu rostro de sol

En la pena 

La palabra absurda


La ira que abruma

La contención que sana

Tú, de a poco como el poema

Infinito como el motivo


El abrazo efímero

del momento interminable

la conexión entrañable

en el encuentro pasajero


El llanto que agota

El temple que puede

Yo, viva como la llama

Tuya hasta el alma

lunes, 25 de abril de 2022

Volantín.

 

Cuando el alba nos tropieza y las luces cálidas titilan,

el telar gigante universal comienza a conspirar

entramando sigiloso el encuentro afortunado

que despierta nuestras almas de la cotidianidad.

 

Sonidos lejanos envuelven el instante en que te miro

mientras el humo me transporta lejos de la realidad.

Un sabor dulce me apacigua los sentidos.

Un sentimiento latente me obliga furioso a mirar.

 

Se tatúan en mi memoria las aristas de tu rostro

a la vez que tu voz se amplifica en mi mente inundada.

Las palabras toman vías alternas sin retorno

y en la panza revolotean todas desesperadas.

 

De pronto tus manos encuentran mi cuerpo

haciéndome saber que tenía tanto frío.

Por mucho tiempo estuve en un gélido invierno.

No lo noté hasta que derretiste todo el río

 

y el agua desbordaba todo

y los males se iban con ella

y el agua destruyó todo

y los botones germinaron tras ella

 

Mi memoria tatuada estampa tu rostro por doquier

procurando vida a cada cosa inerte.

Mi mente no para de verte.

Mi amor, qué buena suerte.

 

Hoy los versos corren con el agua

como las olas que van llegando a la orilla.

La inspiración crece haciendo cosquillas

…es tan fácil convertirte en canción y poesía.

 

Se vuelve imperativo decirte lo que siento

Exclamar sin cesar mis emociones al viento

Y aunque las palabras se disuelvan con el tiempo

Y aunque las personas se vuelvan fugaces en la oscuridad

Y a pesar de que la vida parezca un mar de incertidumbre

Tú eres el deseo de escalar la montaña hasta la cumbre


lunes, 14 de febrero de 2022

Trece de Febrero.

 ...y siento el veneno aniquilar
cada célula muerta del alma.
Extinguiendo la gangrena que me consume.

Le siento entrar en mí por cada poro,
propagando un virus que purifica
como fuego intenso que cauteriza 
y me invita a arder con él.

Destruye toda mi cordura
avivando la flama cada vez. 
Destruye todo con locura
regresa a mi espíritu el ser.

…y en llamas explotamos
Ardiendo juntos los dos,
Arremetiendo sin compasión.
Mi sanador veneno y yo.

No quiero más ternura
no quiero más caricias de miel.
Deseo tu mirada corrupta
que envenena mi mente también.

Derriba todo en tu camino
mi amado veneno violento
con perversión y sin pudor
¿Quieres que lo pida de nuevo?

Mi timón desajustado
me ha llevado a naufragar.
Quiero ser presa del caos,
todo control entregar.

Erigiendo un universo alrededor.
Mordiendo recovecos olvidados.
Despertando sentidos ignorados.
Mi amado veneno salvador.

Haz de mí un cordel.
Toma mi fuerza y mi poder.
En ti espero renacer.
Ansío esta pasión encender.

En el limbo de tu ardor,
abrigados en pecado
con el cuerpo extasiado.
Mi veneno embriagador

Te ruego la tortura
Mi veneno voraz
Anhelo ferviente tu atadura
Para dar a mi alma libertad.




martes, 18 de enero de 2022

Negro y Rojo

Enredaderas que me arropan crecen vertiginosas bajo el riego de mi mirada apesumbrada.

Me pierdo en el manto agobiante de la angustia.

Infinitas olas impías me estremecen, me atraviesan y me oprimen con ira despiadada.

Soy yo quien mueve los hilos.

 

Me rindo ante la desazón de esta abrumante pena.

Mi corazón anhela un descanso perpetuo.

Pesadillas incesantes de un dolor que cual fuego me quema.

Soy el antifaz que obstaculiza la luz a mis ojos.

 

Nado perenne en un mar de incredulidad.

Experta como siempre en seguir avanzando aunque punce hondo.

La ceguera voluntaria agudiza la sensibilidad.

Rayos cálidos en mi piel envalentonan mi deseo de descubrir.

 

Un inaudito temor inquieto pierde ante una certeza tranquila.

Sin vacilar dejo caer el antifaz.

Rayos rojizos incineran la tristeza mientras llenan mis pupilas.

Sentimiento familiar que ilumina voraz cada rincón en tinieblas.

 

Ojos profundos que me invitan a mirar sin cesar.

Voz de terciopelo que llena el mar de certeza.

Brazos infinitos que me arrastran a una isla de paz.

El miedo acecha en los matorrales, malicioso.

 

Las nubes huyen despavoridas.

Las enredaderas engalanan cada paso cual alfombra.

En la marea ahora mansa, se hunden las pesadillas, vencidas.

Sigo siendo yo quien maneja los hilos.

 

Quizás sea hora de saltar.

Cara DesConocida

Vagando sin rumbo en el velo digital Millones de caras navegan frente a mi Desde un perrito que ladra al compás  Hasta la niña que hace piru...